miércoles, 29 de febrero de 2012

Noche de Artistas



NOCHE DE ARTISTAS



Doce de la noche. Me dispongo a pasar una noche de cine y glamour a través de la pantalla de mi ordenador siendo consciente de que probablemente no me acueste hasta las 6 de la mañana (... si lo sé no vengo).

A lo largo de la académica alfombra veo más o menos lo mismo que todos los años. Los protagonistas se mantienen en el panorama cinematográfico; George Clooney, Brad Pitt, Jennifer López, Kenneth Branagh, Nick Nolte, Mila Jovovich... intercalados más o menos con rutilantes gotas de sangre joven.

Y entonces aparece él; Sacha Baron Cohen, vestido de dictador de república bananera (promoción de su próxima película).

Me restriego los ojos cual dibujo animado y me parto de risa. A ver, había oído que iba a hacerlo, pero verlo aparecer con todo su séquito fue poco más que memorable.
Y entonces, cuando aún estaba valorando el echo de que estuviera acompañado por dos modelos/guardaespaldas saca una urna... y cuando aún me estoy dando cuenta de que la urna tiene la foto del difunto Kim Jong II, nuestro querido Sacha comienza a esparcir las cenizas sobre la inmaculada alfombra roja, al tiempo que el encargado de seguridad más cercano (y más avispado, por lo visto), le arrebata la urna con gesto de aguantarse secretamente la risa...
En fin... que el señor Baron Cohen escandaliza más rápido de lo que mi mente procesa imágenes.

Billy Crystal ha despertado siempre una cierta ternura en mi recuerdo. Particularmente desde el día (apenas recuerdo cuando) que me dio por ver esa maravilla mágica que es “La princesa prometida”. El caso es que el señor Billy Crystal tiene una amplia experiencia dirigiendo entregas de los premios Oscar (concretamente ha dirigido ya 9 de ellas, ¿será esta la última?), vamos, que podría hacerlo con los ojos cerrados.


¡Con todos ustedes Billy Crystal!


Por desgracia tal vez sea eso lo que ha ocurrido. Me refiero a que la gala de este año ha sido sosa y aburrida, sobre todo por su parte. Y si otros años (recuerdo la gala del 2000 y el 2004) se acercaba a los límites dando cera, lo cierto es que este año no habido cera casi ni para un vela de ambientador. No sé, tal vez yo esperaba más de él, tal vez él haya dado menos de sí mismo, tal vez las entregas de premios hayan dejado de ser el reclamo reivindicativo que yo creía que eran... vete a saber.

Pequeñas menciones, sin embargo, a lo largo de la gala. La joven y prometedora Emma Stone (vestida de regalo de navidad rojo... no en serio, iba muy mona) hizo una de las presentaciones más simpáticas y refrescantes de la noche. Cierto, seguía un guión, pero los demás también seguían un guión, que se hubieran llevado mejor con su guionista.

También a destacar la presentación del siempre intenso Robert Downey Junior junto a la oscarizada Gwyneth Paltrow, haciendo gala de la química que iniciaron durante el rodaje de Iron Man.

Emma Stone; un regalo de actriz...



Tal vez uno de los momentos más emocionantes de la gala (al menos para mi), fue la esperada actuación del Cirque du soleil, con un número especial basado en la temática del cine. Como siempre; mágicos. Cierto, uno de los acróbatas sufre una caída bastante tonta que probablemente a día de hoy aún le pese, pero eh, ya quisiera yo poder hacer la primera voltereta. Ese hombre merece que le paguen el doble; por riesgos emocionales.

Podéis disfrutarlo aquí.

Debéis perdonar que no me pare a comentar momentos “trendin topic”, como a nuestra españolísima “Pe”, o el esquivo pezón de miss Jennifer López, pero es que o yo estaba muy dormida para apreciarlo o una empieza a estar acostumbrada a estas cosas.

También dejaré para las revistas del corazón que desgranen los pormenores de las fiestas pre- y post- Oscars. Que se abran la cabeza investigando el misterio de Victoria Beckham, y su habilidad para desdoblarse en varias fiestas el mismo día y con diferentes looks.

Pero el caso de todo esto, es que me dan las cinco de la mañana, y aunque me caigo de sueño, no puedo evitar quedarme para ver los últimos y más importantes Oscars de la noche.

Necesito verlo, ver como “The Artist” arrasa en la noche de las estrellas.
La situación es extraña e hilarante; en plena época de auge del 3D y los efectos especiales (cuando te das cuenta de que los efectos del Señor de los anillos ya chirrían como si estuvieses viendo Willow), una película en blanco y negro, y muda, se lleva cinco Oscars, tres de ellos de los más importantes:

· Mejor película
· Mejor director
· Mejor Actor
· Mejor banda sonora
· Mejor diseño de vestuario

Que sucede, señores. ¿Que sucede en la meca del cine para que esto ocurra?. ¿Tan buena es The Artist?, ¿Tan malas son el resto de competidoras?. A la primera pregunta he de contestar con un rotundo sí. A la segunda pregunta contestaré con un no, seguido de un peeero... Por que ahí esta Hugo, la gran competidora de la noche, con la que Scorsese nos hace soñar... pero, ¿nos hace soñar?, ¿o tan sólo intenta meternos por el gaznate una mezcla entre Sólo en casa y La brújula dorada, en un (eso sí) impecable envoltorio de efectos visuales? Mágica, hermosa, brillante... pero vacía.

Lo sucedido con The Artist nos deja claro una cosa que es extrapolable a cualquier producto basado en la actuación: para que una obra triunfe sólo necesitamos tres cosas; una buena historia, un buen actor/actriz, y un buen director. El resto es complementario, es resto son accesorios. Nos movemos cinematográficamente en un barroquismo vacío de efectos técnicos e imágenes imposibles que se salen de la pantalla, cuando lo primero que nos necesitamos creer es la expresión del protagonista. Por desgracia, no siempre se consigue...


¡Uggie! (campaña para la incorporación al Oscar a la mejor interpretación animal)


Deseando verlas todas. Deseando ver más... ¡Nos leemos!

Marilú Casas

domingo, 26 de febrero de 2012



ME HE HECHO UN BLOG...



Me he hecho un blog.

El propio título lo dice; ahora tengo un blog.
Y esto que puede parecer una obviedad en realidad esconde bastante significado, por que en definitiva supone el paso de leer lo que escriben los demás, a escribir para que los demás te lean.
 
Lo cierto es que nos inundan los blogs en Internet; de todo tipo, tamaño y temática. Ya sea de  interés general o dedicados a temas específicos. Y en serio que hay de todo; desde blogs sobre estilo, cine o literatura, hasta un blog sobre gente que escribe L mayúscula con I... (lo juro)
 
Y lo triste, lo realmente triste de todo esto es que esos blogs no se van a leer. Es imposible.
Un blogger lo sabe; sabe que gran parte de lo que escribe sólo lo va a leer él, y no importa cuanto tiempo y esfuerzo pases moviendo o publicitando tu blog, apenas se leerá.
 
Porque al ser humano medio, señores mios, no le importa lo que los demás tengan que contar. Sólo quiere escucharse a si mismo. Quizá sea esa la razón por la que Internet esta plagada de blogs; no se trata de que en el mundo haya una inmensa cantidad de gente con inclinaciones literarias y maravillosas historias que contar. (que puede ser, pero no se trata de eso). Se trata de un intento general y específico por captar la atención del mundo con lo que sale de nuestra cabeza.
 
En general oímos, pero no escuchamos.
Vemos, pero no observamos.
Leemos, pero no pensamos.
Nos levantamos por la mañana con unas ideas preconcebidas y con ellas nos acostamos, no sea que vayamos a perderlas por el camino y entonces... ¡menudo follón!. tendríamos que volver a forjarnos opiniones desde el principio. 
Y mientras tanto el universo bombardeándonos con toneladas y toneladas de información.
No nos importa lo que nos cuente la gente que nos rodea, sólo esperamos el momento en que dejen de hablar para poder hablar nosotros, para ser escuchados. Y no importa, nos hemos acostumbrado a vivir así. Es una convención social.
Por que en el fondo tampoco nos interesa que nos respondan, cuando nos hablan, oímos lo que queremos oír.
 
La moraleja de todo esto es; Vivid con los sentidos despiertos.
Despertaos por la mañana y observad, escuchad, aprended. Al principio será agotador, difícil pero nunca aburrido. Hay un mundo ahí fuera esperando ser descubierto y no podemos permitirnos la excusa de que otros lo descubran por nosotros, porque a la mínima que nos distraigamos nos lo vamos a perder.
 
Cada uno de nuestros días, será único, cada cosa que aprendamos nos hará crecer más, cada palabra que nos digan, nos la están dedicando a nosotros.


Nunca sabremos nada; Siempre lo aprenderemos todo.


Marilú