lunes, 23 de mayo de 2016

Insomnio creativo: La narrativa y el bordado.


Hablemos de narrativa:

... o de costura. Que más da.
¿Habéis oído comparar alguna vez las líneas narrativas con las puntadas de un bordado?, ¿no? A mi es uno de los símiles que más me gustan, porque me parece una forma gráfica y precisa de explicar el desarrollo de las tramas en una historia. ¿Que no entendéis lo que digo porque no tenéis ni idea de costura?, pues dejad de leer y coged una aguja. Nunca está de más dominar alguna habilidad del siglo XVIII. Empezad por costura y esgrima, todo lo que pinche es útil.

Pero volvamos al hilo (jojojo):

Podemos encontrarnos, así de primeras, historias con un bordado narrativo sencillo, con uno o dos hilos de trama que definen el dibujo de la historia. La cual es adornada de vez en cuando por dibujos y puntadas de otras tramas menores, que a veces ni siquiera son tramas, sino que son simples filigranas decorativas que adornan y descargan el peso de la trama principal, pero que en ningún momento se mezclan con ella o la ensombrecen. La trama principal es fuerte y definida, pero nos permite recrearnos en puntadas más ligeras cuando se vuelve demasiado densa. Un ejemplo de este tipo de bordado narrativo es la obra de J.R.R. Tolkien.

Tenemos por otro lado, una historia más enrevesada sin trama definida. Un bordado donde cada puntada lleva a otra, y luego a otra, y a otra. No hay cabos sueltos de ningún tipo. Los hilos dramáticos se mezclan y entrecruzan alimentándose entre ellos hasta crear un dibujo homogéneo que nos lleva en crescendo hacia la catarsis final. No hay una puntada que se dé sin motivo. No hay ningún hilo que no sea importante. Uno podría estar a mitad de lectura y conocer el final, ya que toda la información contenida en la narración conduce al mismo sitio. A veces podría parecer que la historia da un giro inesperado, pero luego descubres que no era más que un nudo donde varios hilos se unen y enredan para continuar juntos hasta el final. A este tipo de narrativa pertenecen escritores como Dickens o Agatha Christie.

... Y luego llegó el caos. Imaginaos un bordado donde conviven hilos de todos los colores y grosores entrando y saliendo en la tela sin ningún tipo de control. Cruzándose y enredándose, dejando espacios vacíos y cabos sueltos por doquier. Cabos sueltos que a su vez se atan a otros hilos más adelante, que permanecen libres en espera que el autor decida devolverlos al bordado, o bien se estiran marcha atrás para formar parte de un nudo dramático que ya habíamos tragado y olvidado... contribuyendo a arrugar y dar relieve al lienzo de nuestra historia. No hay inicio. No hay final. O puede haberlos donde a ti te dé por situarlos.
El hilo principal, (que lo hay) permanece oculto gracias a una "misdirection" de tramas, lugares y personajes que masajean nuestro cerebro y estimulan nuestra imaginación hasta el agotamiento, como un mosaico de infinitos fractales.
En ocasiones solo nos queda hacer trampa y volver al inicio del bordado, para tirar ligeramente de los hilos principales, a ver si así somos capaces de distinguirlos a lo largo de las tentaciones, y no perder nuestro camino hacía el final.
Escritores como George R.R. Martin son expertos en este tipo de "costura".

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Una vez dicho esto, y con el mayor de los cariños; (porque de verdad que es un hombre que me inspira mucho cariño. Shakespeare y Marlowe sí que eran dos pedazo de cabrones) debo decir que miedo me da el día que el señor Martin ya no pueda seguir estirando hilos y tenga que meter tijera para deshacer los nudos, y que espero, de nuevo con el mayor de los cariños, que el muy querido señor Martin se pinche los dedos con más agujas que tiene un puercoespín.

Pero con el mayor de los cariños, ¿eh?, que luego a ver quien es el guapo que desenreda "Juego de Tronos".



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